Adiós a Fox, un estudio que estuvo en lo más alto de toda la historia de Hollywood

El símbolo más potente de la 20th Century Fox, ahora en nuevas manos: Disney

Adiós a Fox, un estudio que estuvo en lo más alto de toda la historia de Hollywood

Fecha: 2019-03-22 14:46:14

uestra conexión cotidiana con Hollywood empieza con algunos signos. Uno de ellos es la placa tradicional que pone en marcha cada película producida por los estudios 20th Century Fox. Una señal con letras mayúsculas bien visibles, encaramada a una plataforma iluminada con reflectores y las luces de la ciudad de Los Angeles en el fondo, mientras suena una poderosa fanfarria encabezada por la marcialidad de los redoblantes. Pocas imágenes simbólicas se asocian tan de inmediato con la memoria y el presente de la todavía llamada Meca del Cine. Tras su adquisición por parte de Disney, vale la pena recordar sus inicios.

 

 

 

 

 

Esa historia, como es habitual en los albores de Hollywood, empieza con el dueño de un apellido centroeuropeo que decide cambiarlo por otro de resonancias mucho más anglosajonas cuando empezó a vislumbrar su crecimiento en el incipiente negocio del cine. Wilhelm Fried había nacido en Hungría en 1879. Sus padres, de descendencia judeoalemana, emigraron a Nueva York cuando Wilhelm apenas tenía nueve meses. A los once años empezó a trabajar en la precoz industria del vestido y la indumentaria. Mezcló una envidiable capacidad de ahorro con la convicción de que su talento estaba en otro lado. En 1904, con el dinero acumulado en sus oficios previos, adquirió una cadena de salas alrededor de la Gran Manzana. Allí presentaba una mezcla de cortos filmados y shows en vivo. Para 1912 ya producía sus propias películas. Cuenta en el libroThe Big Screen el británico David Thomson -uno de los más relevantes especialistas mundiales en la historia del cine- que el hombre no tenía ambiciones creativas, sino un ansia mayúscula de expandir sus negocios "y tener más productos a disposición del público". Tres años después, en 1915, puso en marcha la empresa que por fin llevaba el nombre que eligió para cumplir sus sueños: la Fox Film Corporation. Llegó a pagar unos quince millones de dólares, según relata Thomson, para adquirir en Nueva York el teatro Roxy (6200 butacas), en donde exhibía películas de Theda Bara (la primera estrella del cine mudo promovida por Fox) y Tom Mix, además de controlar su distribución.

 la historia de Hollywood

 
 
 
 
 
 
El símbolo más potente de la 20th Century Fox, ahora en nuevas manos: Disney
El símbolo más potente de la 20th Century Fox, ahora en nuevas manos: Disney
Marcelo Stiletano 
(3)
22 de marzo de 2019  • 00:01

Nuestra conexión cotidiana con Hollywood empieza con algunos signos. Uno de ellos es la placa tradicional que pone en marcha cada película producida por los estudios 20th Century Fox. Una señal con letras mayúsculas bien visibles, encaramada a una plataforma iluminada con reflectores y las luces de la ciudad de Los Angeles en el fondo, mientras suena una poderosa fanfarria encabezada por la marcialidad de los redoblantes. Pocas imágenes simbólicas se asocian tan de inmediato con la memoria y el presente de la todavía llamada Meca del Cine. Tras su adquisición por parte de Disney, vale la pena recordar sus inicios.

 

 

 

 

 

Esa historia, como es habitual en los albores de Hollywood, empieza con el dueño de un apellido centroeuropeo que decide cambiarlo por otro de resonancias mucho más anglosajonas cuando empezó a vislumbrar su crecimiento en el incipiente negocio del cine. Wilhelm Fried había nacido en Hungría en 1879. Sus padres, de descendencia judeoalemana, emigraron a Nueva York cuando Wilhelm apenas tenía nueve meses. A los once años empezó a trabajar en la precoz industria del vestido y la indumentaria. Mezcló una envidiable capacidad de ahorro con la convicción de que su talento estaba en otro lado. En 1904, con el dinero acumulado en sus oficios previos, adquirió una cadena de salas alrededor de la Gran Manzana. Allí presentaba una mezcla de cortos filmados y shows en vivo. Para 1912 ya producía sus propias películas. Cuenta en el libroThe Big Screen el británico David Thomson -uno de los más relevantes especialistas mundiales en la historia del cine- que el hombre no tenía ambiciones creativas, sino un ansia mayúscula de expandir sus negocios "y tener más productos a disposición del público". Tres años después, en 1915, puso en marcha la empresa que por fin llevaba el nombre que eligió para cumplir sus sueños: la Fox Film Corporation. Llegó a pagar unos quince millones de dólares, según relata Thomson, para adquirir en Nueva York el teatro Roxy (6200 butacas), en donde exhibía películas de Theda Bara (la primera estrella del cine mudo promovida por Fox) y Tom Mix, además de controlar su distribución.

 

 

 

 

 

Fox quería convertirse en el más poderoso entre sus pares. Tenía una ambición infinita, que en términos artísticos quedó a la vista, por ejemplo, con la convocatoria al afamado director alemán F. W. Murnau, famoso por la primera (y extraordinaria) adaptación al cine del legendario mito de Drácula, estrenada como Nosferatu en 1922. En línea con la tradición de los incipientes estudios de la época, ya instalados en Hollywood, de sumar a afamados realizadores y actores europeos en sus proyectos, Fox, todavía en Nueva York, puso a Murnau al frente de la ambiciosa Amanecer (Sunrise, 1927), rodada en los últimos tiempos del cine mudo, con papeles protagónicos a cargo de dos grandes estrellas de la época, Janet Gaynor y George O'Brien.

 

 

 

Eran tiempos en que los estudios comenzaban a construir instalaciones y a impulsar el desarrollo de equipos que facilitaran la transición del cine mudo al sonoro, cuyos films empezaban a llevar mucho más público. Warner tomó la iniciativa a través de un sistema desarrollado en conjunto con la empresa Western Electric, pero Fox siguió rápidamente sus pasos y promovió la creación de un sistema sonoro propio, que el crítico, historiador e investigador uruguayo Homero Alsina Thevenet identificó como "más flexible" que el de Warner. A la vez recuerda en el muy documentado libro Cine sonoro americano y los Oscars de Hollywood que a través de Amanecer, Fox logró por primera vez convertir en sonoro un film sin diálogos, gracias al uso de la música.

La crisis económica y el colapso bursátil de 1929 golpearon muy fuerte los negocios de Fox, que casi al mismo tiempo sufrió un durísimo accidente automovilístico que lo dejó seriamente lesionado. Su codicia lo llevó tan lejos que terminó perdiendo todo, empezando por la empresa que llevaba su propio nombre en 1931. Algunos años después quiso recuperar ese lugar, pero terminó pagando en prisión durante seis meses el intento de soborno a un juez. Tras cumplir la condena nunca volvió a vincularse con el cine y murió en 1952.

 

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/cine/adios-fox-estudio-estuvo-lo-mas-alto-nid2230550

 

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